Haciendo Brillar la Navidad en Producción y Almacén
- HilaturasMar

- 16 dic 2025
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A punto de cerrar el año, y con la Navidad a la vuelta de la esquina, hablamos con uno de los responsables de Producción para hacer balance, mirar atrás y también hacia adelante. Más de diez años de experiencia en la empresa le avalan, y su evolución personal ha ido de la mano del crecimiento de la compañía.
¿Qué es lo que más te enorgullece de tu trayectoria desde que llegaste?
Lo que más me enorgullece es haber crecido junto con la empresa. Empecé como auxiliar de producción y, poco a poco, fui ascendiendo hasta convertirme en especialista, especialista de primera y finalmente encargado. Cuando llegué, éramos apenas una treintena de personas; hoy superamos el centenar. He visto esta evolución de primera mano, igual que la mía. En esta nave pasamos de 12 trabajadores a más de 30, y llevo aquí una década: cinco años en hilatura y cinco en dobladoras, coneras y dref. Ha sido un camino intenso y muy satisfactorio.
Después del incendio, ¿qué destacarías como el mayor aspecto positivo de este año?
A pesar de lo duro que fue lo ocurrido, este año ha traído muchas cosas buenas. Han llegado máquinas nuevas, se ha construido un nuevo almacén y cada día tenemos más trabajo, que al final es el mejor indicador de que seguimos avanzando. Motiva ver a los jefes con ganas de crecer, siempre en movimiento, sin conformarse. No paran de entrar pedidos, clientes nuevos y materiales nuevos. Esa energía se contagia.
¿Qué valor humano aporta el equipo que ninguna máquina podrá sustituir jamás?
Una máquina no puede tomarse un café contigo. Cada día es distinto y hay que adaptarse: trabajar con personas aporta sorpresa, dinamismo y, sobre todo, humanidad. Es cierto que a veces lo más desgastante es precisamente gestionar a las personas, cada una con su vida y sus problemas. Pero incluso en los momentos críticos, compensa. Prefiero mil veces eso antes que trabajar rodeado solo de robots.
¿Qué pequeños detalles cuidas a diario para asegurar la calidad del producto?
Nuestro equipo tiene un enorme compromiso con la empresa, y eso se nota. Realizamos controles de calidad constantes, verificamos los valores de tex por turno, revisamos las hojas de producción dos veces al día, y ante cada cambio de turno o de material hacemos las pruebas necesarias: peso, torsión, parámetros de tenacidad y elongación, funcionamiento de la máquina… La clave está en la comprobación continua y en la comunicación permanente con los operarios.
¿Qué esfuerzo “invisible” te gustaría que los clientes conocieran?
A veces la inmediatez de ciertos pedidos nos obliga a reorganizar por completo la hoja de producción. Cambiar el plan semanal, modificar materiales, montar y desmontar… todo para garantizar que el pedido llegue a tiempo. También hay muchas horas dedicadas a realizar muestras para asegurar que el cliente reciba exactamente lo que necesita. Son esfuerzos que no se ven, pero que cuentan mucho.
Si tuvieras que describir en una frase la esencia del trabajo en producción, ¿cuál sería?
Diría que es un trabajo que da tanta satisfacción como exigencia, a partes iguales. Cuesta desconectar y muchas veces te llevas el trabajo a casa. Gestionar personas implica escuchar problemas, intentar ayudar, ser paciente… casi hacer de psicólogo. Para mí, saber escuchar es fundamental.
¿Qué deseo pedirías para tu equipo y para la fábrica en el próximo año?
Mi deseo es que todos estén contentos en su trabajo y lo más a gusto posible. Y que esta no sea la última nave que construyamos. Ojalá sigamos creciendo, con la misma motivación y la misma dinámica positiva que hemos vivido este año.




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